¿Y tú, viste este sábado al camello…?

Madrid, sábado 15 de diciembre de 2018, siete de la tarde. Camisas, vestidos con brillo, corbatas y adornos en el pelo… todos están listos para salir a celebrar una de las noches más especiales del año: la cena de Navidad.

Son muchos años de amistad los que unen a este singular grupo y sus voluntarios de apoyo de la Fundación Síndrome de Down de Madrid. Durante la cena hay momentos de todo tipo: risas, brindis, villancicos, pero también momentos más íntimos en los que afloran muchos sentimientos de melancolía por los que ya no están…

 ¡Qué gran suerte contar con tantos brazos que nos rodean con cariño! ¡Merece otro brindis!

Mientras, en la calle, cientos de personas hacen lo mismo que ellos esa noche, pero todos siguen su camino, sin detenerse a mirar, no solemos hacerlo a menudo…

¡Un momento! De repente, alguien que pasea por aquella calle, parece detenerse a mirar a través del cristal lleno de espumillón. Parece que su interés es cada vez mayor en lo que ocurre allí dentro, parece tener la intención de entrar en el restaurante, parece un señor vergonzoso. Hace varios intentos, vuelve a pegar su nariz muy atento, pero nada.

¿Pero, cuál es el motivo de tanto interés? ¿Cuál es la intención de aquel entrañable señor?

Pues parece que lo que vio con sus ojos a través de ese cristal le emocionó y le dio “esperanzas para un mundo mejor”. Como no sabía qué hacer con tan bonitos sentimientos que le recorrían todo su robusto cuerpo, decidió poner de alguna forma su granito de arena, entonces fue cuando metió su mano en el bolsillo de su enorme capa…

Cuando este grupo de amigos decidió continuar su celebración en otro lugar y se disponían a pagar la cena, con cara de enorme sorpresa escucharon como el camarero les decía que “alguien” había pagado toda su cuenta.

¿Cómo puede ser? ¿Pero quién ha sido? ¿Toda la cena del grupo?

Y así quedó esta bonita historia, entre la sorpresa, emoción y la enorme gratitud que todo el grupo tiene hacia esta entrañable persona, que por una noche, se convirtió en nuestro “Rey Mago”.

¡GRACIAS!

Nota: Aquella noche varios testigos vieron por el centro de Madrid un camello deambulando por las calles…

Esta cena de jóvenes con discapacidad intelectual, es la que inspira esta historia, porque fue real lo que sucedió

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